Muchas veces tenemos que lamentar la perdida de un peludito, lo que para la mayoría es muy triste, pero esta vez es aún peor. Un hombre que fue más animalista que muchos de nosotros, por que él fue capaz de acoger en su hogar a los seres más odiados, rechazados y discriminados por la gente e incluso por muchos animalistas. Un indigente que compartía sus días con tres pitbulls. Tres animales que llenaron su vida, que se transformaron en su familia y, por los cuales luchó para que no les faltara nada; si se enfermaban, se las arreglaba para conseguir atención medica y medicamentos y, para alimentarlos, llegó al extremo de golpear al administrador de un supermercado para que le permitieran sacar la mercadería que botaban a la basura y así darles de comer a sus bebés.
Patricio partiste de este mundo y nos dejaste una gran tarea, cuidar a tus hijos perrunos.
Ellos esperan a que vuelvas a casa y no entienden por qué ya no estás. Sólo el tiempo sabrá calmar el dolor que sienten, y el que sentimos nosotros al verlos sufrir por ti.
Sabemos que desde donde estás, nos ayudarás a cuidarlos. QEPD.







