Esta belleza es Paloma, ella vivia en un sitio eriazo. Su familia era un grupo de indigentes que allí vivian. Desafortunadamente el fuego terminó con su hogar y nuevamente quedó abandonada.
Estabamos convencidas de que esta enanita era de color gris, pero cuando fue rescatada por Activistas Animalistas, descubrimos que su color grisaceo no era natural, estaba cubierta de cenizas.
Actualmente se encuentra en hogar temporal,esperando a su familia definitiva.
Ricky es uno de tantos perros abandonados, es un caso más, pero no podiamos dejarlo. Él era un perro guardian en una de las tantas empresas de Camino a Lonquén, pero alguien consideró que ya no servía y lo botaron. Vivió mucho tiempo bajo una pasarela peatonal, en Camino a Lonquén con Americo Vespucio. Pasó hambre y frio, también lo golpeó un camión, pero continuó luchando hasta cuando no pudo resistir tanta miseria. Cuando lo llevamos a la clinica estaba cianotico debido a la bronconeumonia que padecia, ahora está en un hogar temporal y, aunque está estable, su futuro es incierto. Nuestro consuelo es ver que su cara ya no refleja tanto sufrimiento.
En julio de este año, Pelusa, fue atacada, suponemos por un enfermo, quien la hirió en el pecho desgarrando el musculo; la piel y el musculo se necrosaron por lo que la cirugia que se le practicó contempló el retiro de todo el tejido muerto antes de reparar el daño.
Actualmente se encuentra totalmente recuperada, pero lamentablemente nadie se interesó en darle un hogar, asi que esta en la calle, junto a su madre y a los otros peluditos que viven en Tres Poniente, en las inmediaciones de la ENAP.
Se que rescatar un peludito de la calle es frustrante, dificil y muchas veces significa luchar, a diario, contra el tiempo, el clima, la gente, la familia y el dinero. Pero es mucho mas frustante ver que, aunque nos autodenominemos, Animalistas y digamos que damos todo por los animales, realmente no sea del todo así. He comprobado que hay animales que no son rescatados por no tener muchas posibilidades de adopción, ni admitidos en hogares temporales, por que no se llevaran bien con los que ya viven ahí; y al ver como una persona que vive en una situación de extrema pobreza, que no es animalista, puede recibir en su humilde hogar a estos pobres rechazados y luche por sacarlos adelante, me da verguenza. Es entendible que aquellos que no comparten lo que hacemos los rechazen, discriminen y abandonen, pero nosotros.....
En junio de este año un grupo de siete peludos fue victima de la inconciencia humana. Estos animales vivian en su casita ubicada en el bandejon central de una calle sin pavimentar en el Barrio El Abrazo de Maipú. Ellos llevanban viviendo allí alrededor de seis o siete años (la mayoría de ellos), desde que el sector era solo potrero. Pero al aumentar la población humana, aumenta también la construcción de viviendas y, por supuesto, estos antiguos residentes no estaban contemplados en este proyecto habitacional, por lo que la gente, que lleva viviendo solo un par de años en el sector, consideró que eran un foco de infección que había que erradicar, rociando con combustible la casa y prendiendole fuego. Afortunadamente no sufrieron daños fisicos, ya que alcanzaron a huir. Solo se quedaron sin hogar.
Lo indignante es que si a una familia humana le sucede esto, en primer lugar, la justicia perseguiría a los responsables hasta encarcelarlos; la municipalidad les daría alimento, ropa, y quizas hasta una media agua; los canales de televisión cubrirían el incedente y sería la portada de todos los diarios; pero como los afectados fueron perros nadie hizo algo por ellos.
Como resultado de esta acción infame los animales tuvieron que buscar nuevos rumbos, por lo cual, el Pitufo fue atropellado cuando andaba vagando en los alrededores, el Cabezón se avecindó en un pasaje cercano, las cuatro hembras duermen todas las noches en mi casa y el Piojo Scooby, que en ese momento estaba recien llegado y en tratamiento por sarna, desnutrición y recuperandose de la amputación de su pata, se integró a otro grupo de peludos que vive en mi pasaje.
Esta Pitbull se llama Almendra y fue abandonada en enero de este año en el barrio "El Abrazo" de Maipú. Pensamos que su suerte había cambiado cuando una familia del sector la acogió, pero en marzo la botaron porque entró en celo. Después de recorer algunas de las parcelas que se encuentran cerca del Caminio a Lonquén, y cuando ya comenzabamos a perder las esperanzas, llegamos hasta un servicentro Copec ubicado en Lonquen Norte con Calera de Tango, el día 31 de marzo, y ahí al fin la encontramos. Ahora al ver esta foto estamos seguros de que no cometimos ningún error al ir en su busqueda.